viernes, 22 de septiembre de 2017

BELLAS FLORES...

Volando van por los aires
éstas ágiles abejas
buscando en las amapolas,
el encanto de su néctar
que ellas liban tan gozosas...

Construyen celdas de cera
nos dan la miel prodigiosa

que endulza nuestra quimera.
!Cuidado! Que también pican!
Aunque tiernas lo parezcan.


 














Tanka.

Las amapolas
entre verdoso bosque,
sus copas llenan,
********** 
¡Las abejas van gustosas
volando, a libar su néctar!






Tankas.


Las rosas rojas
mirando a las estrellas
en su remanso, 

van soltando el aroma,
  son perfumes del alma. 
***
Halo sin luna,
los luceros platean 
 en negro manto

albean por el cielo
siendo bello, mágico.
 ***
Caen y flotan
las gotas de rocío,
tocan mi mano
***
humedas aureolas
 en mi piel dejan huellas.


¡Bueno, pues adiós a la primavera!...





 
Y feliz sea para todos este otoño de colores.
¡Bien venido! 
¡Y no deja de sonar el arpa! Lo dice un presagio en mi pecho, una vez más el ocaso va dando paso a lo grisacio y al último canto de los pájaros sobre 
mi pánfilo techo. 
En el que adormece la tarde y va asomando la luna con su cara dorada vestida de musa... ¡Oh, luna, cuantas noches bonitas me has regalado! 
 tu claro asoma a mi cama, me acarician tus cálidos rayos me duermo sintiendo en mi alma sosiego, entre melodías que en ecos me llega
 desde la cima de los altos cerros.
Llega la mañana doy gracias al cielo, respiro aire fresco preparo café, tostadas con miel y canela, tomo asiento, 
pongo la música que me gusta,
mientras gozo de este alimento.


RIQUÍSIMO.
¡Ojalá todo el mundo tenga!
El que guste...





Un puñado de besos
para los 
amantes de lo
sencillo.
Gracias mil por vuestra huella.
21 del 9 de 2017. 
Marina-Filgueira-García.
Pontevedra.





                                     












viernes, 1 de septiembre de 2017

BELLA PUESTA DE SOL..



Viendo ésta bella puesta de sol que ya declina, parece que el tiempo se detine en mi orilla, las olas casi mudas, van rimando un poema.  Ondean lentamente con la tibia calma del ocaso cuando la brisa duerme.  Llega hasta mi vera, el dulce murmullo en un suave batir de ondas acariciando mis pies descalzos y un inmenso remanso de paz y armonía, adormece el alma en la fresca almohada de la tarde.   Mientras, espero la noche que de luceros llena la galaxia.  Escucho el lenguaje del mar, que me brinda su voz cantarina en este atardecer armonioso y callado lleno de misterio, de canto y encanto.


 
Todo es quietud y tibieza donde se van meciendo las olas lentas, con su vaivén suave como la piel de la punta de mis dedos, sensibles y ya gastados.  
Me llega el aroma de la sal marina y de las caracolas que ya suenan.  Y me invade la nostalgia y me lastima, viendo la extensa inmensidad desde esta orilla dorada que de belleza preñada, llena un gran vacío y colma todos mis sentidos al abrigo de la ensenada; ya no hay sonidos de lanchas ni de niños, no hay juegos ni reproches, todo es calma y equilibrio.   Cierro mis ojos y sueño un momento... Los abro de nuevo, me siento pequeña y me pierdo entre mis sentimientos en este instante viendo como el sol se escapa en la lejanía, se han ido las gaviotas... Me quedo sola y todo es calma en mi alma en mi vida.
Tanka. 

Se va la rosa
con vestido de gala...
Posa coqueta,
       ***
impregna con su aroma 
el corazón y el alma. 
 


ENLAZANDO, EL AYER, Y EL HOY...

El taller de la vida, 
instalado en el ático de mi memoria, donde canto, río, sueño, vivo, siento,  grito, y aún llegan frescas rosas; al cual hoy me acerco y veo con encanto mi sencilla cosecha.  
Aunque los años van pesando… La nitidez subraya este privilegio gracias al cielo y al destino que fiel me ha sido y, aún sigue siendo aunque alguna vez me incomode.
Todo mi ser sigue volando como la gaviota alrededor de mi torre a la que me aferro con fuerza y tesón y convoco a un duende que sepa mimar el alma y abrir el corazón.
En este taller de la vida, fui grabando mi estancia peregrina sobre el camino que solo andando se hace.
Fui limando sentimientos, desengaños, lágrimas, grietas que hieren el alma inocente.  
También alegrías que fascinaron mis pasos, fui plasmando capítulos... "Esculturas" inolvidables que forman parte de mi mundo de una historia cierta, y todo circula nítidamente sobre el dossier de mi memoria.   


Se abre la puerta que un día dejé entreabierta... Percibo así mis huellas detrás del tiempo.  Asoman intactos esos momentos y me dejo llevar por recónditos rincones del pensamiento recuperando imágenes que han llenado mi corazón mi vida y que necesito mientras que el tic tac de mi reloj no se detenga.  Sonrío, viendo con nitidez aquellos paisajes y pasajes... Cañadas"... Llanuras y collados, ecos inconfundibles que aún suenan en el aire que respiro.  
Todo hecho con la resplandeciente luz de aquellos días cuando el trigo estaba lozano todavía, ahora ya solo es paja seca.  
Instantes sublimes viveros de latidos que formaron riadas de bellos pasajes a lo largo del camino; voces que ahora mi alma examina con serenísima quietud en la baja marea de mi orilla.
  


Al extender la mirada
acuden mis pensamientos
 por esta baja marea
 llena de bellos recuerdos, 
***
evocando sensaciones
aparcadas en el tiempo,
siendo pasiones del alma,
encerradas en mi pecho.
***
¡Fueron sublimes instantes,
que dos amores vivieron
uniéndose para siempre
 en la llama de un te quiero!
***
¡Siento en falta su presencia,
su risa tierna, sus besos!
  Con sabor de las naranjas...
 recogidas de mi huerto.
***
Entonces, sonaba el arpa
con dulce cascabeleo...
Eran sus gratas caricias,
llenas de pasión y sueños.
***
El amor en su mirada...
Amante luz de deseos, 
que toda mi alma envolvía
con un bonito requiebro.

Marina Filgueira García.
PONTEVEDRA.
1 del 9 de 2017



Me gustaría que llevarais estas dos rosas con un haiku.
Con todo mi aprecio y cariño.
Como recuerdo de mi humilde espacio.
Gracias por llevarlo. 



Un puñado de besos para los amantes de las cosas sencillas.  
Mil gracias por vuestra preciada huella.







sábado, 17 de junio de 2017

DOS CORAZONES....


                                                                                        
Dos corazones,
de una misma rama prendidos  alimentados por la savia del árbol.
Uno vibra coqueto el otro reclama un regazo, se  siente débil, enfermo
y un leve hálito lo mantiene vivo.

El corazón se aleja  por un camino sin saber a ciencia cierta a donde le llevará, de tanto hastío mengua, pues sin amor entra en un vacío.
Oh corazón- corazón de mil latidos que oscilan entre espinos y mieles, cardos que pinchan y dejan sus huellas,  mientras, espera un cálido viento que alimente su latido dentro de su coraza detenido: no sintiendo la caricia que el alma expele.


Renuévate corazón no te abandones al tedio ábrete al amor y a la vida, deja que entre un soplo de aire fresco en tu seno, una quimera azul como el cielo que te mira, llena tu pecho de anhelos sin pensar en lo hecho, ni en lo que está por llegar, solo vive el momento, así podrás brincar de nuevo saborear la frescura la belleza la ternura y volar- volar- volar juntos los dos y dejar que llueva... 
Y que el mundo se inunde de amor, de paz y de violetas perfumadas para seguir latiendo.



2 Tankas


Dos corazones
prendidos de una rama,
se balancean…
********
Juntando sus latidos,
como en un sueño vuelan.
********
¡Llegan fulgores
ésta caliente tarde!
De junio loco
********
me quema los cabellos
 si olvido mi pamela.






Haiku

¡Orfeo vuela!...
Entre nubes que cubren
mi claro cielo.
********



¡Mis estimados amigos/as!  
Con estas letras hago una pausa, llega el verano necesito  hacer otras cosas… Salir de la rutina coger aire fresco subiendo a la "montaña"... O pasear por una playa. Cualquier cosa menos quedarme en casa viendo como pasa la vida,
he de aprovecharla aunque pesen los años.  
Mientras la antorcha siga encendida... 
mientras que el telón no se baje, 
en este escenario de la vida, 
debo ser osada yendo a caballo del tiempo sin caerme.
¡El alma no envejece! O, no lo hace tan de prisa...

Veo el amor y la vida, en el aroma de las flores
en la cascada de un paisaje: en el vuelo de los pájaros
en la sombra fresca de los pinos, 
en la música que hace vibrar mis sentidos,
en las olas espumosas de mi Atlántico, 
en el canto y encanto de los ríos en mi Galicia.
Entre otras cosas... 
  Y lo nuevo no me espanta no, si es dos veces bueno...
Con los años aprendí a comprender 
a entender mejor, que nada es fácil ni gratuito 
excepto el amor y los abrazos...
Que a veces también hay que pagar con dolor por ello.


Aprendí a dejar ir  ¡Si, a dejar ir!
A ver correr las nubes rotas bajo mi claro cielo.  
Aprendí a escuchar más y hablar menos,
a bailar como una "loca", 
a no ser esclava del pasado 
y disfrutar más el presente, 
a mirar hacia delante sin cerrar la puerta... 
Aprendí a sacar esa luz cuya llama,
ardía en mi interior sin saberlo.  
Lo aprendido me sirve de guía, 
no sé por cuanto tiempo, mas es lo de menos!!!


Marina Filgueira García.
16-del -6-de-2017.
PONTEVEDRA.


Un puñado de besos para las amantes de las cosas sencillas.
Gracias y hasta septiembre.





viernes, 2 de junio de 2017

RAYOS DE LUZ.

Rayos de luz se filtran entre las nubes como una llama azulada abriéndose camino, ensalzando 
el alba peregrina con su fragancia. 
Dejo que la mirada se pose en la luz armoniosa que asoma a mi ventana con mis parpados abiertos de un sueño que me atrapa en la distancia.
Rayos de luz apartan las sombras y también dan calidez al amor y a la vida, prende su llama candela viva y soberana que encendida ilumina el mundo, como un diamante en bruto que el alfarero moldea.   Como aromas de nardos perfumando la hermosa mañana que nos brinda una tierna sonrisa y de forma silenciosa nos abraza nos acaricia, nos despereza para la nueva jornada. 


Es aliento de Dios que nos guía en el caminar de un día más de nuestra existencia, existencia 
que capea temporales se pasea por fangales; mas la claridad de la mañana nos alumbra y lidia con  nubarrones que entorpecen su salida, abrochando la noche misteriosa como la vida misma, quebradiza como el alma desnuda,  ávida de ver florecer la gardenia aromática, mientras el cielo pacta una llovizna menuda y fresca que enriquece la supervivencia en este bosque oscuro y enmarañado de nuestra esencia. 


Tanka.

El alba besa
la copla de los grillos
El gallo canta

Y entre la hierba verde
se esconde la luciérnaga.
             ***







Mas en celo, su vientre
prende luz de apareo,
crece su dinastía.
¡Soy el rey de los campos,
el grillo pardo, grita!










Tanka

Cuando atardece
la luciérnaga sueña
libre y gozosa
        
en un mar de pasiones
mientras la noche llega.
              ***



                                                        
Arcilla picotea el grillo pardo, con alegría y esfuerzo construye su guarida para el invierno. ¡Él es un esclavo! Canta de noche y de día... Primavera verano y otoño. Del invierno se olvida.
Le gusta el trébol.

  










TE AMO...

¡Te amo, te amo tanto!  Que hasta el lago azul de la vida, rebosa amor, late, ondea y reposa su palpito variable.

La luna me mira con su cara serena como la mía: hasta el río canta, canta alegre lleno de amor y armonía, cuando siente que llega a su vera mi aliento que recoge bien contento y amante.

Te amo. ¡Sin saber porqué te amo, todavía!... Por eso hoy escribo un "poema" sugerente que llegue intacto a tu orilla por si llevas aún un pedazo de mi corazón guardado en tu mochila, sé que el amor es frágil si no se mima pierde su fulgor en un instante. 

Te amo, te amo tanto mi amor, que esta noche puedo cerrar mis ojos... Volar- volar como las aves, un vuelo mágico contigo de la mano, soñar- soñar que te tengo entre mis brazos, besarnos amarnos como antaño en aquel nido lleno de cariño que los dos escondido.

Me miras de lejos, lo sé, mas mi palabra no te alcanza pues no suena en tu oído para saber mi amor, lo que siento. 
Y en noches como ésta con la luna plateada y los astros brillando como oro henchidos de amor y encanto,  ¡Puedo decir te amo! Te amo si, con el alma en la mano y mi corazón latiendo.




Un puñado de besos para los amantes de las cosas sencillas.
Amigos/as, gracias mil por dejar vuestra huella.
2-del-5-de2017.
Marina Filgueira García.










 

miércoles, 17 de mayo de 2017

LA SOLEDAD DEL ÁRBOL...

La soledad del árbol,  
este que en la orilla del lago va creciendo solitario, mecido por un viento cálido que le mima, por naturaleza, ha nacido en medio del mundo desierto, desarbolado,  firme y gallardo permanece sin miedo a tormentas besando la brisa que llega hasta su copa dorada, entre amaneceres y noches de estrellas. Se rodea de armonía en su oasis bruñido libre de miradas ajenas.  
Y en las olas del viento vuelan sus hojas ocres cuando nacen otras nuevas perennes para vestirse de gala de amor y de vida cuando la noche su oscuro manto retira.  


Cuado asoma la primera luz del alba, coqueto, se mira en el espejo del agua cristalina y pasa el día mirando al cielo a la espera de gaviotas que le brinden compañia. 

Cuando el sol se oculta, aparece la noche, moqueta mágica preñada de luceros que hoy duermen todavía: mas cuando abren sus parpados, son antorchas de luz que columpian la caricia en el camino de la vida, los sueños y anhelos en cada rincón del mundo ensalzan el universo, la tierra, las plantas, el verbo, el mar, las almas faltas de amor y toda especie que en nuestro planeta habita.  

No estás sólo árbol amigo.  El Creador te acompaña.




                                                             Haikus.


                                                         Una semilla,
                                                     a una isla desierta...      
                                                       Llegó volando.

                                                       Y cayó en silencio
                                 entre la arena fértil...                                             
                                                       Y se hizo un árbol.

                                                         Allí ha quedado,
                                                       como fiel centinela...
                                                         Mirando al Cielo.                                    
                                                           


                                                        


Cada noche te hablo en silencio, yo sé que me escuchas, mas no me contestas, pero sé que llegas Dios mío cuando te llamo. 

¡Se que estás en todas partes!   Aunque yo tus pisadas no vea.
Sé con certeza que mi plegaria te llega como en un espiral de rojas violetas.  Siento tu mano mansa, cerca, en la paz de mis días calmando mi alma, en esta ansiedad que me quema.  ¿Serás tú, esa dulce mariposa que acaricia mis dedos?  Derramando sobre ellos, un gesto de luz y de amor en mi mano tendida. Y siento en ella, un escudo protector que me mima y el árbol caído levanta, dando frescor a las hojas ocres, las flores qué aunque mojadas de rocío, engalanan las ramas del viejo árbol y sus esencias aromatizan dando sentido a la vida y a mi hastío.




















Mis estimados amigos, deseo que mi sencilla entrada sea de vuestro agrado:
aunque ponga en ella, alma vida y corazón, los años no perdonan y cada día que pasa por encima, se nota a leguas de distancia; mas doy gracias a los dioses del destino, cuando veo la luz cada mañana, a mí misma me abrazo.

Un puñado de besos para los amantes de las cosas sencillas.
Gracias por vuestra constancia y aprecio,
¡sos geniales!
15-del-5-de-2017.
Marina Filgueira García.
PONTEVEDRA.